CARTA EXPLICATIVA SOBRE LAS RAZONES QUE NOS HAN LLEVADO A SUSPENDER LA PROPUESTA DE ILP ANTINUCLEAR: REFLEXIONES Y VALORACIONES FINALES

Amiga, amigo.

Desde septiembre de 2016, y ante la perspectiva de que los siete reactores nucleares activos en España prolongasen su funcionamiento hasta los 60 años (con los peligros e impactos sobre la salud y el medio ambiente que ello supone), un grupo de personas hemos estado trabajando para presentar en el Congreso una Iniciativa Legislativa Popular (ILP), es decir, un Proyecto de Ley para el cierre ordenado de dichos reactores en 2020, 2021 y 2024, fechas en que deben renovar sus permisos de funcionamiento.

Durante más de 20 meses hemos recogido apoyos y críticas. Más de 1500 personas en el conjunto de España se han ofrecido voluntarias, a título individual o como miembros de diversas organizaciones sociales, para participar en la recogida de las 500.000 firmas necesarias para la tramitación del Proyecto de Ley; una muestra de confianza y respeto a la que, en parte, intentamos corresponder con este mensaje.

Seguimos creyendo que sólo una ILP permitirá a la mayoría social contraria a la energía nuclear hacer llegar su voz a las negociaciones que mantienen representantes de las compañías eléctricas y del gobierno de turno para acordar la renovación de los permisos.

Pero después de valorar el trabajo desarrollado en estos meses el grupo impulsor de la ILP hemos acordado suspender la campaña; ya que pensamos que actualmente no se dan las condiciones mínimas para lanzarla con garantías de éxito

POR QUÉ HEMOS DECIDIDO NO LANZAR LA ILP

Queremos compartir contigo las reflexiones que nos han llevado a NO lanzar la ILP, y los motivos por los que consideramos que hemos fracasado. Creemos que es necesario analizar por qué una demanda apoyada por una amplia mayoría social no se ha podido concretar en una acción política. Pensamos, modestamente, que lo sucedido con la ILP es un ejemplo de las limitaciones y carencias a que se enfrentan las movilizaciones sociales en este período, y que su análisis puede ayudar a superar dichas carencias y limitaciones en futuras movilizaciones que, sin duda, se plantearán en este campo y en otros ámbitos de lucha contra las desigualdades.

Te proponemos una reflexión sobre las dificultades objetivas y las subjetivas, sobre los errores y carencias propios, como colectivo impulsor, pero también sobre los ajenos, los que afectan al tejido asociativo con el que hemos estado en contacto.

También te animamos a participar, a enriquecer dicha reflexión: a hacernos llegar, si quieres, tus opiniones. No pretendemos abrir un debate, sino sólo ayudar a entender. Todo lo que recibamos, de ti y de todas las personas que nos aporten, se reflejará en el blog http://ilp2020.blog.pangea.org/, pues la resistencia contra la energía nuclear no acaba con la retirada de nuestra campaña: la amenaza sigue activa y lo seguirá por mucho tiempo.

Para facilitar tu aportación, y para no alargar demasiado este texto, presentamos nuestras reflexiones en forma de tesis o apuntes breves, desarrollando un mínimo de argumentos que la justifican. A partir de aquí la reflexión queda abierta.

A.- Uno de nuestros errores como colectivo ha sido trabajar para que la ILP fuese asumida desde el exterior, es decir, por parte de otras organizaciones sociales y políticas.

B.- No hemos profundizado en la posibilidad de que nosotros mismos impulsásemos la ILP, es decir, lanzarnos a promover directamente una Comisión Promotora e intentar un efecto “bola de nieve” teniendo en cuenta los resultados muy positivos que había tenido la prospección previa, en lugar de presentarla como un sondeo para evaluar los apoyos que tendría. El enfoque en forma de sondeo ha prefigurado todo nuestro trabajo y nuestra percepción como colectivo.

C.- Siempre hemos sabido que el peso de las grandes ciudades (Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Córdoba, Vigo, Bilbao, etc.) era clave para el éxito de la ILP, hemos buscado contactos y generado complicidades con personas que viven en ellas, pero no hemos sabido remarcar el papel clave que jugaban a la hora de explicar nuestro proyecto.

D.- Nuestro colectivo estaba, y está, formado por personas con activismo en otras reivindicaciones. Lo que implicaba limitaciones de agendas y compromisos.

E.- Socialmente se ha producido una reflexión circular en clave agendas: al tratarse de una ILP contra la energía nuclear la mayoría de las organizaciones consolidadas con las que hemos tenido contacto asumían, de entrada, que era el movimiento ecologista, en el sentido de las organizaciones con mayor estructura y presencia en los medios, quiénes debían impulsarla; y que su papel era actuar como difusores, una vez que se hubiese iniciado.

F.- Pero, paradójicamente, la propuesta de ILP no ha sido impulsada por el movimiento ecologista más organizado, que se negó, de entrada, incluso a sondear a su entorno social más inmediato para valorar el grado de apoyo que podía obtener. La causa era que dicho movimiento también tenía una agenda propia con otras prioridades, y consideraba la ILP una inversión excesiva de dedicación y esfuerzos para un resultado incierto.

G.- Todo ello se ha traducido en otra paradoja que se ha manifestado en varias ocasiones a lo largo de estos meses: los colectivos de base, sensibles al peligro nuclear pero alejados del movimiento ecologista organizado, han sido los que mejor han percibido la ventana de oportunidad y la urgencia de la ILP para presionar para el cierre incidiendo en la renovación de los permisos; en cambio los sectores ecologistas más profesionalizados tan sólo percibían lo que implicaba de perturbación de sus propias agendas de trabajo.

H.- La combinación de estos tres elementos ha dado como resultado que la existencia de altas expectativas entre el 2016 y el 2018, nunca se hayan traducido en compromisos concretos más allá de contribuir a la recogida de firmas.

I.- En el campo de la nueva política hemos detectado falta de experiencia y ausencia de una reflexión estratégica colectiva sobre las implicaciones de la cuestión nuclear. Una valoración excesiva de las posibilidades de incidir desde las instituciones (Congreso y Senado) en la renovación de licencias, sin entender la necesidad de vertebrar un movimiento social de apoyo a la no renovación que multiplicara la presión social mas allá del ámbito parlamentario.

J.- No se puede dejar de lado, aunque están pendientes de investigar, las formas en que la presión de la industria nuclear mantiene, de manera muy eficaz, que el rechazo mayoritario a las nucleares se limite a una actitud pasiva. Ello impide, desde hace años, el paso de la protesta al despliegue de un movimiento activo, como ha pasado con otros conflictos sociales.

K.- Se ha confirmado también la existencia de una fractura generacional que impide la transmisión de la resistencia nuclear activa hacia sectores sociales jóvenes. Se trata de un elemento preocupante ya que serán precisamente las personas jóvenes las que más padecerán las consecuencias de alargar el funcionamiento de los reactores a 50 – 60 años. Aquí el análisis no puede quedar en una diagnosis, es urgente encontrar vías para superar esta fractura.

L.- Siempre hemos sido conscientes de que el lanzamiento de la ILP era sólo una primera etapa para incidir en la industria nuclear desde la sociedad. Nunca nos hemos dejado llevar por la ilusión de que un apoyo social masivo aseguraba el cierre de las nucleares. Pero sí que suponía romper la dinámica de un debate limitado a los expertos y la política organizada, y socializar la lucha y el debate antinuclear.

M.- No hemos conseguido nuestro objetivo básico: compartir el compromiso en el lanzamiento de la ILP con una entidad social o política con estructura organizativa en toda España, de manera que actuase como columna vertebradora de los miles de personas dispersas geográficamente que han mostrado su compromiso de trabajar en la recogida de firmas.

N.- A quiénes formamos el Colectivo 2020 nos queda la duda de un exceso de prudencia, del resultado que hubiésemos podido obtener si hubiésemos optado directamente por formar un núcleo de personas y organizarnos como Comisión Promotora, en lugar de centrarnos en extender el sondeo, tal como apuntábamos al comienzo.

REFLEXIÓN FINAL: Pese a dar por acabado nuestro trabajo, y de la constatación de que el lanzamiento de la ILP ha fracasado, mantendremos nuestra actividad de seguimiento como Colectivo 2020 LIBRE DE NUCLEARES hasta que la renovación de las licencias de funcionamiento de los siete reactores sea un hecho inevitable. Las graves incertidumbres de seguridad que rodean el funcionamiento de las centrales nucleares nos obligan a una atención continuada, y a estar preparados para un lanzamiento inmediato de la ILP si se producen averías o accidentes de importancia antes de que se otorguen las licencias, o si una nueva coyuntura permite la aparición de nuevos sujetos activos.

Por tanto, continuaremos nuestro trabajo de divulgación de la evolución del conflicto, eso sí, sin informar a ninguna persona o entidad que no lo solicite expresamente; está decisión nos permite eliminar el listado de contactos que hemos utilizado hasta hoy para comunicarnos contigo. Si deseas seguir recibiendo información puntual, rellena este formulario con tu correo electrónico y, opcionalmente, nombre, crearemos una nueva base de datos de contacto sólo para este tema. Asimismo, quisiéramos recordarte que puedes ejercer tus derechos de acceso, rectificación, supresión, oposición o limitación en el tratamiento de tus datos dirigiéndote a ilp2020@pangea.org.

Con el deseo de que estos apuntes te aporten elementos útiles para entender los conflictos sociales en que nos hallamos inmersos, recibe nuestro agradecimiento por tu apoyo y un cordial saludo.

10 de junio de 2018. Colectivo 2020 LIBRE DE NUCLEARES.

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